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La palabra tereré es onomatopéyica, referida al sonido que emite la última chupada de la bombilla. Este sonido es tácitamente obligatorio dentro de la ceremonia del tereré, puesto que señala que se ha consumido todo lo que se ha cebado, quedando el recipiente listo para cebarle a la siguiente persona.
El cebador generalmente es el pahague, la persona menor del grupo o sino una mujer (también considerada menor), aunque actualmente los mayores ceban para demostrar deferencia.
Al igual que con el mate (caliente) no se debe agradecer al que "ceba" el tereré sino hasta que uno no desea beber más. La palabra "gracias" le indica al cebador que quien le ha devuelto la guampa ya no desea seguir bebiendo.
Se comentan anécdotas xenofóbicas del extranjero que por cortesía agradece el primer tereré, y el cebador deja fuera de la ronda al no ofrecerle más la bebida.
El tereré es consumido tanto en verano como en invierno, de día como de noche: no existe un horario para su consumo.
Los "remedios refrescantes" (en guaraní pohâro´ÿsã, "remedios yuyos" o hierbas refrescantes) que se mezclan para formar una infusión completa fría no se introducen en la guampa llena de yerba, sino que se echan (a veces con un "chorrito" de limón) previamente golpeados en un mortero de preferencia de palo santo, al jarro de agua que luego se verterá en porciones dentro de la guampa. De este modo cada bebedor de la "ronda de tereré" tomará una medida igual (de lo contrario el sabor se iría "lavando"). Si la jarra con agua y "remedios" se agota, el cebador consulta a los presentes si van a continuar con otra ronda más. Normalmente, sólo se agrega remedios refrescantes en horas de la mañana, es de creencia popular que en otro horario éstos pueden ser dañinos para la salud. Los remedios refrescantes suelen ser adquiridos en puestos de venta en las aceras de las calles en las ciudades o por vendedores ambulantes. Generalmente los vendedores son conocedores de los beneficios de cada planta medicinal y recomiendan la variedad y dosis a consumir.
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